Particularmente me gustan mucho los mares movidos, las sedas por encima de las rocas y las olas en retroceso marcandose en la arena, pero.... la costa que tengo mas cerca y de la que se nutre mi fotografia es la Costa Brava, que en este sentido no nos lo quiere poner nada facil. Y es que el escaso oleaje a pie de playa, las calas estrechas y con gran desnivel o la poca diferencia entre mareas, son algunas de las carazteristicas de este lugar tan especial.
Con la llegada del otoño la cosa se anima un poco, y para mi sirve como un punto mas de motivación a la hora de preparar nuevas salidas, el hecho de que los dias se van acortando y los madrogones no se hacen tan duros tambien ayuda.
Cuando llego a una localización, lo primero en que me fijo obviamente es en el cielo, que en muchas ocasiones ya nos anticipa que luces tendremos a la salida del sol, pero tambien me fijo en el estado del mar, y segun sea éste decido como afrontar la sesion.
Si el mar esta movido, buscaré velocidades que me permitan sacar el mayor dinamismo posible. Por el contrario, si esta en calma, directamente buscaré velocidades por encima de los 30 segundos, para intentar captar esa quietud. .
En esta salida, la situación estaba a medio camino, y busqué tomas en las dos direcciones, una buscando el dinamismo de las olas que rompian en las rocas mas cercanas, y otra, buscando ese particular punto de efervescencia que ayudara a crear un ambiente de misterio marino.
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| 2 seg, f5,6, ISO 800 |
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| 30 seg, f8, ISO 100 |








